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No matches found.Harry Reid, a salvar su reputación
Esto no intenta ser un elogio, pero es obvio que el líder de la mayoría en el Senado, Harry Reid, es un político magistral.
Reid lo demostró en 2007, cuando bloqueó la reforma migratoria como un favor a los sindicatos y después hizo que pareciera que los republicanos lo habían hecho. Reid volvió a demostrarlo el domingo, en el programa de NBC “Encuentro con la prensa” (Meet the Press), cuando acusó al presidente Bush de tener un plan para “destruir el Seguro Social”. El presidente nunca tuvo esa intención —sólo quiso utilizar cuentas de ahorro privadas para salvar un programa que pronto estará inundado de tinta roja.
Sin embargo, ahora parece que el maestro podría haber sido igualado por Rod Blagojevich. El acosado gobernador de Illinois hizo una pausa en la preparación de su defensa contra cargos federales de corrupción, para poner a Reid a la defensiva. Los dos demócratas se están peleando acerca de la negativa de Reid a aprobar al ex Procurador General de Illinois, Roland Burris —a quien Blagojevich escogió para ocupar el escaño en el Senado que el presidente electo, Barack Obama, dejara abierto. Los fiscales federales sostienen que Blagojevich trató de vender ese escaño al mejor postor, aunque aun no han acusado formalmente al gobernador. Aun así, la mera acusación de una acción ilegal es aparentemente suficiente para Reid, que hizo un llamamiento para la renuncia del gobernador.
Blagojevich no apreció esa acción, por lo que respondió con una maniobra de jiujitsu político. Ahora Reid se encuentra en la incómoda posición de tener que demostrar que está dispuesto a colocar a un afroamericano en el Senado.
No es sólo porque Reid esté parado en la entrada del Senado. Hay más que eso. Según el Chicago Sun Times, Reid llamó a Blagojevich el 3 de diciembre —seis días antes del arresto del gobernador por cargos federales de corrupción— para hablar del puesto vacante en el Senado. Durante la llamada, Reid presuntamente dejó en claro que tres posibles reemplazantes —el representante Jesse Jackson Jr., el representante Danny Davis y el senador del estado, Emil Jones— serían inaceptables porque sus posibilidades de re-elección en 2010 podrían no ser suficientemente firmes como para satisfacerlo. Estos tres caballeros resultan ser afroamericanos.
Durante su aparición en “Encuentro con la prensa”, Reid negó haber hablado en ningún momento con el gobernador sobre a quién nombrar.
“Ésta es parte de la nube de Blagojevich” dijo Reid. “Está inventando todo esto. Tuve una conversación con él. No recuerdo el contenido de la conversación, aparte de las generalidades que acabo de mencionar. No le dije a quién no nombrar. Está inventando todo esto para desviar la atención”.
Para recordar mejor, quizás Reid debería haber chequeado con su propio personal. Dos días antes, el vocero de Reid, Jim Manley, envió un mensaje electrónico a la Associated Press confirmando que Reid había llamado a Blagojevich, porque “es parte de sus tareas como líder de la mayoría compartir sus pensamientos sobre los candidatos que poseen cualidades necesarias para tener éxito en el Senado”.
¿En qué quedamaos? Quizás pronto lo sabremos, dado que es probable que la conversación esté grabada.
Si los reportes de los medios se mantienen, he aquí la importancia del asunto: tenemos el antiestético espectáculo del líder de la mayoría en el Senado (que representa un estado —Nevada— que nunca ha elegido un senador afroamericano) considerando al pueblo de Illinois (que ya ha elegido dos afroamericanos) no lo suficientemente liberal como para elegir a otro.
¿Pero es racismo? Después de todo, no es que Reid haya utilizado la imagen del criminal Willie Horton para asustar a los electores en elecciones presidenciales. Ni que haya elogiado al finado senador Strom Thurmond, diciendo que el país estaría mejor si el demócrata sureño hubiera sido electo presidente en 1948. O si, más recientemente, hubiera enviado como regalo de Navidad un CD con una parodia de “Barack el Negro Mágico”.
Todas esas necias maniobras fueron llevadas a cabo por republicanos. Y para muchos en los medios, ése es el partido que tiene el monopolio del racismo. Para suerte de Reid ya que él es demócrata.
Quizás deberíamos ampliar los criterios un poco. Digamos que, si uno maniobra para colocar sus intereses por encima de aquellos de un grupo racial en particular, descansando en supuestos racistas sobre quién es elegible, de manera que el resultado final sea excluir a miembros de un grupo racial, entonces algunos podrían llamarlo racista. Según ese estándar, Reid podría ganarse ese título.
El líder de la mayoría en el Senado debe enfrentar los hechos, aprobar a Roland Burris y salvar lo que queda de su reputación.
La dirección electrónica de Ruben Navarrette es ruben.navarrette@uniontrib.com (c) 2009, The San Diego Union-Tribune




