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¿Bocadillos para bajas de peso? Segunda parte
En las ediciones pasadas hemos sugerido algunos cambios en los hábitos alimenticios que hacen una diferencia a la hora de querer bajar de peso. Pequeños cambios que implementados en la vida diaria como una costumbre darán por resultado el bajar unas cuantas libras y sobre todo no volver a ganarlas. Cambios como desayunar cada mañana y comer sin prisa saboreando al máximo sus alimentos y escoger los bocadillos entre comidas, hacen que usted se sienta mejor mientras baja de peso lentamente pero en una forma segura y saludable.
En esta ocasión vamos a continuar con los bocadillos o botanas entre comidas y haremos recomendaciones de algunas opciones saludables e inteligentes. La primera recomendación es que cada vez que sienta urgencia de tomar un bocadillo entre comidas, haga una pequeña pausa y hágase estas dos preguntas simples: ¿En verdad tengo hambre? ¿Puedo esperar hasta la próxima comida?
Si las respuestas fueron un rotundo "¡Sí! y ¡No!" sírvase un bocadillo. Pero si su respuesta es un "Bueno, tal vez", levántese y haga otra cosa. Algunas opciones son: Tómese un vaso grande de agua, dé una caminadita, haga una llamada telefónica, ocúpese en hacer lo que tiene pendiente por hacer, lave su cara y manos, cepille sus dientes, practique una técnica de relajación, como respiración profunda. Resuelva un crucigrama, u hojee una revista.
Con suerte se distraerá tanto que, si no tenía hambre, se olvidará de comer un bocadillo. Las ansias de comida por lo general desaparecen tan rápido como llegan, y el hambre por señales ambientales o emocionales solo dura mientras las señales están frente a usted.
Pero si después de unos cinco minutos aún tiene hambre, entonces, por supuesto, es tiempo de un bocadillo.
Los bocadillos parecen estar por todas partes en estos días. Las máquinas vendedoras están llenas de ellos y los supermercados les dedican varios pasillos. Hay bocadillos en las cajas, en el cine, en la gasolinera; bocadillos casi en todos lados a donde voltee.
Además, muchos de estos mal llamados bocadillos son de tamaño muy grande y cargados de grasa y de calorías. Actualmente es posible encontrar galletas casi del tamaño de un plato, y las bolsas tamaño familiar de papas fritas o frituras de maíz podrían alimentar a un equipo de basquetbol ball.
Lo ideal sería encontrar bocadillos que contengan alrededor de cien calorías, suficientes para calmar las punzadas de hambre. Es recomendable que el bocadillo tenga buen sabor y a la vez satisfactorio en otros sentidos. Si es un día caluroso deseará algo fresco como fruta fresca. Pero si el frío es intenso, un chocolatito caliente podría ser la opción. Naturalmente un bocadillo también debe satisfacer su hambre lo suficiente. Algunos estudios sugieren que los bocadillos que contienen mucho volumen por caloría, por ejemplo, las palomitas de maíz o las malteadas de frutas y yoghurt, tienden a hacer que la gente se sienta más llena con menos calorías. Otro bocadillo saludable sería las semillas de girasol y calabaza, pistachos, almendras, cacahuates, entre otras ya que contienen proteínas, vitaminas y grasa. La clave es comer sólo cuantas sean necesarias para apenas satisfacer su apetito. Tenga a la mano siempre zanahorias, rebanadas de jícama, brócoli, jitomate o gelatina sin azúcar. Por otro lado, es recomendable que no tenga bolsas de papas fritas o pretzels en su casa o en su sitio de trabajo. En cambio tenga fruta seca o fresca que no sea de gran tamaño de tal forma que le quite el apetito pero no lo llene para que pueda disfrutar de su siguiente comida. Cuando viaje en auto, planee llevar bocadillos en raciones pequeñas, no toda la caja. Ponga el resto en la cajuela. Compre bocadillos en paquetes chicos o si compra en tamaño gigante, divídalo en bolsas para una sola ración. En vez de comprar bocadillos en el cine, masque chicle sin azúcar. En las fiestas apártese lo más que pueda de las papas fritas, dips y otros bocadillos altos en calorías. Recuerde, use los bocadillos para ayudarle a manejar su hambre. Si tiene hambre en la mañana, coma algo. Si su apetito se despierta a media tarde, tome un bocadillo. Pero antes de hacerlo, recuerde preguntarse: ¿En verdad tengo hambre? O ¿Puedo esperar hasta mi próxima comida?.
ËMario Celaya es médico asociado en Vida Sana Clínica Familiar. Puede comunicarse con él al (559) 562-9399





