La columna vertebral (espina dorsal) está compuesta de pequeños huesos llamados vértebras, colocadas una sobre otra y separadas por un disco que funciona como un cojín amortiguador. Se mantienen unidas con los ligamentos y los músculos se ligan a las vértebras con unas tiras de tejido conocidas como tendones. La parte central de cada vértebra es hueca y está en línea con las demás, constituyendo un largo canal en el que se encuentra la médula espinal. La médula espinal va desde la base del cerebro hasta la parte baja de la espalda. Los nervios de ésta se ramifican y salen de la columna a través de los espacios existentes entre las vértebras. La parte baja de la espalda sostiene la mayor parte del peso del cuerpo, de tal manera que incluso un problema menor en los huesos, músculos, ligamentos o tendones de esta zona puede causar dolor cuando la persona está de pie, se inclina o se mueve. Menos frecuentemente un disco puede pellizcar o irritar un nervio de la médula espinal y causar dolor de ciática, que recorre la parte posterior del muslo hasta debajo de la rodilla. El dolor en la parte baja de la espalda o zona lumbar se conoce como lumbalgia o lumbago y es causado por alteraciones de las diferentes estructuras que forman la columna vertebral a ese nivel: ligamentos, músculos, discos intervertebrales y vértebras. El dolor se define como agudo si dura poco tiempo, de unos días a pocas semanas. El dolor es crónico si dura más de 3 meses. Un número importante de personas padece uno o varios episodios de lumbalgia a lo largo de su vida, sin que limite seriamente su vida cotidiana. En muy pocos casos se encuentra la causa exacta de la lumbalgia aguda. Habitualmente los síntomas se atribuyen a tono muscular deficiente, tensión o espasmo muscular, desgarros de los músculos o ligamentos, o problemas de las articulaciones. Una mala condición física, trabajos que supongan sobrecargar la zona lumbar, periodos largas sentado o de pie, la tensión emocional y la inactividad física prolongada aumentan el riesgo de sufrir dolor de espalda. RECUERDE: a pesar de que se trata de un evento doloroso, la mayoría de los pacientes no tiene un problema médico grave que lo provoque. ¿Qué hacer en caso de lumbalgia aguda? Frecuentemente el dolor desaparece en unos días sin tratamiento. Sin embargo, consulte a su doctor: Si los síntomas son severos, aparecen fiebre, problemas para el control de la orina o las heces, o debilidad marcada en una pierna; Si el problema le impide realizar actividades normales de cada día o si el dolor no desaparece en unos días. El médico le hará una serie de preguntas sobre las características del dolor lumbar y sus antecedentes de salud que pudieran estar relacionados con la lumbalgia. A continuación le examinará la espalda, buscando puntos dolorosos, movimientos limitados por el dolor, deformidades en la columna, etc. RECUERDE: incluso un examen médico cuidadoso probablemente no indicará la causa exacta de su lumbalgia, aunque sí descartará cualquier problema médico grave. Si ha padecido lumbalgia por sólo unas semanas, es probable que no necesite de otros exámenes (analisis, radiografía, tomografía, resonancia, etc.), cuya realización debe quedar a criterio del médico, dado que en absoluto son infalibles ni inofensivos: se puede cometer el error de atribuir el dolor a cualquier anomalía que aparezca.