¿Doble moral o sinceridad?

March 11, 2010 - 11:55 AM

El reciente escándalo del Senador republicano Roy Ashburn ha levantado diversos puntos de vista entre la comunidad.

 

Primero, el hecho de que un servidor público de este calibre haya sido detenido conduciendo bajo la influencia del alcohol, algo que sin duda no da un buen ejemplo a la ciudadanía, pues una persona que se encarga de hacer leyes y luego las rompe no puede ser un líder moral.

 

Por otro lado, y tras el escándalo suscitado, Ashburn salió y declaró sus preferencias sexuales: “soy homosexual”, dijo.

 

Las ironías de la vida. Ashburn tiene un historial de voto en contra de medidas pro-derechos de los homosexuales. Y Ahora declara que él mismo es homosexual. Eso parece un poco incongruente, sin embargo, sus defensores dicen que sus votos representan a la mayoría que lo eligió y no sus preferencias sexuales.

 

Siendo así, no se le critica su historial de voto, ni muchos menos sus preferencias. Aceptarlo incluso merece un reconocimiento pues no es fácil hacerlo por la posición que ostenta.

 

Pero, ¿por qué ahora? Seguramente si lo hubiera hecho antes no habría sido electo pues los votantes conservadores que lo llevaron allí suele no agradarle a aquellos con tendencias contrarias a las tradicionalistas.

 

El problema ahora es que todo mundo habla de sus preferencias sexuales y de que si Ashburn fue o no valiente al aceptarlo. Como que la infracción y su conducta ahora pasa a segundo término. Nada mas falta que en lugar de ser cuestionado y que responda por sus actos, gane la simpatía de todos por haber dicho públicamente que es homosexual.

 

Está bien, es homosexual, lo declaró, el público lo digirió o no, pero hasta ahí. Ahora habrá que seguir con lo otro, la causa verdadera por la cual se llegó hasta aquí, la gota que derramó el vaso. Que no se nos olvide y que la ley lo trate como a cualquier otro ciudadano.