Erick R. Gonzalez
Familiares y amigos de la familia colocaron arreglos florales en el lugar del accidente.
Los más vistos
Most Commented Stories
No matches found.Esperan los cuerpos en México
Familia de Woodville espera reunir el dinero para poder realizar el trámite.
January 21, 2010 4:34 PM
Noticiero Semanal
Tras más de una semana del trágico accidente en Woodville que cobró la vida de dos niños, José y Elizabeth Silva, de 11 y 7 años respectivamente, y su madre María Covarrubias, de 30, los familiares aun no pueden reunir el dinero requerido para los trámites funerarios.
Mientras tanto, en la comunidad de Estapilla, Colima, en México, el padre de los niños Elías Silva, espera con ansias los cuerpos para poder darles sepultura.
“Estamos esperando a que nos los envíen lo más pronto que se pueda para poder sepultarlos”, dijo Silva en entrevista con este medio vía telefónica desde México.
El padre, devastado por la noticia y ante la imposibilidad de tener los cuerpos de sus seres queridos, no hace más que agradecer por la ayuda que le han brindado e implorar más asistencia.
“Todo esto es muy duro para mi”, dijo Silva, “Yo me enteré cuando mi hermana me llamó y me dio la noticia por teléfono, todo ha sido muy difícil”.
Covarrubias, junto a sus hijos José y Elizabeth y el amigo de la familia Froylán González, regresaban de Tulare de una práctica de futbol y se dirigían a Woodville.
De acuerdo a la Patrulla de Caminos de California José Silva conducía el auto Honda donde viajaban su mamá y su hermana pequeña en la Avenida 168 cuando chocó con una camioneta Ford en la intersección de la carretera 152.
José no se detuvo ante la señal de alto mientras se dirigía al este en la avenida 168 hacia la intersección, y chocó con la camioneta que se dirigía al sur en la carretera 152, según reportó la CHP .
El otro pasajero, Froylán González, fue hospitalizado y los últimos reportes indicaban que se estaba recuperando. Las autoridades no han podido interrogar del todo a González para determinar por qué conducía el auto un pequeño de 11 años.
Sin embargo, versiones de la familia indican que el joven estaba recibiendo clases de manejo. “No manejaba comúnmente, pero lo estaban enseñando a manejar”, dijo María Silva, tía de los niños fallecidos.
María acotó también que el auto pertenecía a González, y que éste carecía de licencia de conducir, aunque esta información no ha sido confirmada por las autoridades.
De acuerdo a Silva, el otro hermano que les sobrevive, Jesse Silva, está viviendo en Merced con sus padrinos.
“Él está afectado, pero ya más tranquilo”, dijo Silva.
Una serie de actividades para recaudar fondos se han realizado para ayudar a la familia. Entre otras cosas, se ha abierto una cuenta en el Bank of the Sierra a nombre de la familia Silva Covarrubias para las personas que deseen colaborar. La Liga Soccer Infantil del Condado de Tulare, donde participaban los niños, tenía programados una serie de autolavados y un torneo este sábado para recaudar fondos, pero los días lluviosos no lo han permitido.
“Desgraciadamente el tiempo no nos ha favorecido nada”, dijo Juan González, presidente de la liga. Respecto al accidente, Juan se mostró consternado y dijo que todos en la liga estaban tristes y preocupados por la familia.
“Todos estábamos sorprendidos y tristes por lo que ha ocurrido, pero todos han apoyado bien bonito”, dijo Juan. Hasta el momento, de acuerdo a Juan, se tenían 16 equipos confirmados para el torneo pero esperaban conseguir más. La situación, sin embargo, puede cambiar si las lluvias continúan, pues la ciudad de Tulare no autorizará el uso de los campos si este es el caso. “En cuanto le llamé a los representantes de cada equipo me confirmaron (su participación en el torneo). Incluso algunos me dijeron que si no podían ir, de todos modos iban a dar sus 100 dólares”. Los equipos interesados pueden llamar a Juan González al (559) 331-0258. José, quien participaba en el equipo México, categoría 98-99, fue descrito por su entrenador Edgar Urías como un chico callado pero siempre atento a las instrucciones del entrenador.
“Era un niño que le ponía muchas ganas a cada partido”, dijo Urías. “Ese día cuando falleció, en la práctica andaba con mucha energía, andaba feliz”, dijo.
Urías aseguró nunca haber visto al joven José conducir. Dijo que la madre siempre llevaba a los tres hijos a todas partes, incluyendo los entrenamientos.
De acuerdo a la Patrulla de Caminos de California (CHP), entidad que lleva la investigación, la investigación está avanzando lentamente debido a la imposibilidad de interrogar plenamente al sobreviviente.
Tanto Urías como González, dijeron todavía no haber digerido lo acontecido. Urías terminó la práctica el día del accidente poco antes de las 7 p.m. Al día siguiente se enteró de las noticias.
Por su parte Juan González todavía se quedó con una última imagen de los fallecidos.
“Yo los miré, mi niño el más chico juega con ellos, ahí los vimos, apenas se habían ido, faltaban unos 10 para las 7 p.m. Habían pasado unos 45 minutos y una señora amiga de mi esposa que vive en Woodville nos avisó”, dijo.
Aun y cuando mucha gente ha ayudado financieramente a la familia depositando en la cuenta, de acuerdo a María Silva, todavía no logran conseguir el dinero suficiente para trasladar los cuerpos a México.
““Todavía nos faltan 1,000 dólares para reunir el dinero”, dijo María Silva, quien se está encargando de los trámites.
“Muchos amigos y familiares nos han estado depositando en la cuenta de banco o nos han venido a traer dinero”.
De acuerdo a María Silva, la funeraria les está cobrando 6,500 dólares por el trámite y hasta el cierre de edición sólo contaban con 5,500 dólares.
“Gracias a Dios hemos tenido muy buena respuesta”, dijo, “Pero en México, mi hermano sigue esperando los cuerpos. Imagínese, está muy mal, ha estado muy intranquilo y hasta que no tenga los cuerpos allá en espera de darles sepultura, creo que estará más tranquilo”, dijo.
Por su parte Elías, padre de los niños, espera poder de una vez por todas recibir a sus seres queridos este fin de semana.
Dijo que los residentes de Estapilla, Colima también han colaborado para los gastos funerarios.
Elías trabaja en el campo y dijo ganar 120 pesos diarios, el equivalente a 10 dólares. “Aquí vivimos de lo que trabajamos en el campo”, dijo con voz triste. “Pero la gente del pueblo nos está ayudando, juntando dinero para la sepultura”.
Elías estuvo viviendo en este país por 7 años antes de decidir irse a México para ver a sus padres. Lleva un año viviendo en Colima pues no puede regresar a los Estados Unidos ante la falta de documentos. Sus hijos lo visitaban en las vacaciones.
Dijo que su otro hijo, Jesse, pasará una temporada con él en México y luego regresará a los Estados Unidos.
“Él quiere estudiar y creo que es mejor que él esté allá”, dijo. Mientras tanto, a Elías no le queda más que lidiar con el dolor mientras espera los cuerpos.
“Ojalá lleguen lo más rápido que se pueda”, dijo y agregó: “Quiero darle las gracias a quienes han estado ayudando, a los familiares y amigos que se han estado acordando de nosotros en estos momentos que más los necesitamos”.






