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No matches found.La predicación
December 17, 2009 2:17 PM
Columna
Estoy consciente de los días y tiempos que en este mes celebra mucho pueblo y les estoy deseando que estos días los pasen gozando de toda bendición del Todopoderoso. Pero les quiero confesar una cosa, este es mi deseo para todos ustedes todos los días del año. Cada semana al pasar tiempo meditando ante la presencia de Dios, le pido por cada lector que sean bendecidos directamente de parte de Dios y sobretodo que conozcan a su Hijo Jesucristo. Que estos sean días de agradecimiento por todo lo que Dios ha dado y nos sigue dando a través de todo el año.
La predicación es un mandamiento que Cristo nos dejó a sus discípulos. Nos manda a predicar el evangelio por todo el mundo (Lucas 16:15). Aunque el mensaje siempre es perfecto, los mensajeros no siempre lo son. Les quiero recordar que no son los mensajeros los que salvan, el Salvador del mundo es nuestro Señor Jesucristo. El apóstol Pablo se encontró con el mismo problema que muchos tenemos al presente, que no todos los que predican son llamados ni escogidos. Además hay otros que aunque llamados, no lo hacen por motivos sinceros. El apóstol Pablo describe esta situación en su carta a los filipenses: “Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena voluntad. Los unos anuncian a Cristo por contención, no sinceramente… pero los otros por amor…” (Filipenses1:15-17).
Recuerdo a una familia que conocimos temprano en nuestro ministerio. La única cristiana (salva al aceptar a Cristo como su Salvador personal) en la familia era la madre. Su esposo e hijos, aunque ocasionalmente asistían a la iglesia, no habían entregado sus vidas a Cristo. Estos hombres cuando andaban en borracheras con sus amigos, les platicaban a sus amigos que se encontraban en necesidad, que en la iglesia donde asistía su madre hacían oración por las personas y que Dios contestaba las oraciones de los hermanos. Aunque estos hombres no eran salvos, ni servían a Dios, daban el mensaje del evangelio y cuando la gente iba a la iglesia eran bendecidos, pues Dios honra su palabra. Es el mensaje que tiene el poder para cambiar vidas y situaciones.
Es posible que algunos de los amados lectores hayan tenido malas experiencias con algunos de los mensajeros, pero debemos tomar la actitud del apóstol Pablo. Saber que aunque el mensajero no sea digno de dar el mensaje, es el mensaje el que hace la diferencia. Quizás conozca usted a alguna persona que usted cree que no debe estar predicando y es muy posible que usted tenga toda la razón, pero gócese en el hecho que almas están escuchando la palabra de Dios y están siendo bendecidas por la palabra.
Damos gracias a Dios por todo mensajero escogido y llamado por Dios y que están dispuestos a todo costo a cumplir con la gran misión que el Padre les dio. Estos predican sin ninguna pretensión, sino solamente por agradar al Dios que los ama y ama al pecador. Predican si hay abundancia y predican si hay escases, como lo menciona el apóstol. Cristo ama al mundo entero y desea que todo mundo reciba el mensaje de Salvación. Usted y yo somos responsables de propagar este hermoso mensaje por todo el mundo. El gozo de un mensajero genuino es ver las vidas transformadas por Cristo Jesús. Que el mensaje siga siendo propagado por todo el mundo. Quizás usted, amado lector, sea uno de los que necesitan recibir el mensaje para su vida.




