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Parte 3
Náuseas y vómitos. La náusea es una sensación desagradable en el abdomen que a menudo concluye con el vómito.
El vómito es la expulsión violenta del contenido del estómago a través de la boca.
Las náuseas y los vómitos son causados por la activación del centro del vómito en el cerebro.
El vómito es una de las formas más llamativas de eliminar el organismo las sustancias nocivas. Puede ser causado por la ingesta de alimento, por haber tragado una sustancia irritante o tóxica o por la ingestión de alimentos en mal estado.
Algunas personas sufren náuseas y pueden vomitar debido a los movimientos de un barco, un coche o un avión. Los vómitos pueden ocurrir durante el embarazo, particularmente en las primeras semanas y sobre todo por las mañanas, pudiendo ser intensos.
Muchos fármacos, incluso los anticancerosos (quimioterapia) y los analgésicos opiáceos, como la morfina, pueden provocar náuseas y vómitos.
La obstrucción mecánica del intestino provoca finalmente la expulsión (vómito) de los alimentos y líquidos detenidos por encima de la obstrucción.
También pueden causar vómitos una irritación o una inflamación del estómago, del intestino o de la vesícula biliar.
Los problemas psicológicos también pueden causar náuseas y vómitos (vómitos psicógenos). Tales vómitos pueden ser intencionados (por ejemplo, una persona con bulimia vomita para perder peso). O pueden ser no intencionados (una respuesta condicionada involuntaria, para obtener un beneficio, como evitar ir a la escuela).
Los vómitos psicógenos también pueden ser el resultado de una situación amenazante o desagradable que causa ansiedad.
En algunos casos, los factores psicológicos que causan vómitos dependen del trasfondo cultural de la persona.
Por ejemplo, en algunos países la mayoría de la gente encontraría repulsivo comer hormigas recubiertas de chocolate, pero en otras partes del mundo se considera una exquisitez. El vómito puede ser una expresión de hostilidad; por ejemplo, cuando un niño vomita durante una rabieta.
Antes del comienzo de los vómitos, suelen ocurrir vómitos secos (arcadas) y una considerable salivación. Aunque durante los vómitos la persona generalmente no se siente bien, a su término la sensación es de alivio.
Para identificar la causa, el médico interroga a la persona acerca de otros síntomas.
Después, realiza pruebas sencillas como un recuento completo de células sanguíneas y un análisis de orina, para finalmente solicitar análisis de sangre más completos y estudios radiológicos y ecográficos de la vesícula biliar, el páncreas, el estómago o el intestino.
Si se encuentra una causa orgánica de los vómitos, se inicia el tratamiento.
Si el problema tiene una base psicológica, el tratamiento simplemente puede consistir en tranquilizar al paciente o en prescribirle medicación. Pueden necesitarse visitas regulares para ayudar a resolver temas complejos.
Regurgitación: Es la expulsión de alimentos desde el esófago o el estómago sin náuseas ni contracciones musculares violentas.
A menudo, la regurgitación es causada por el ácido proveniente del estómago (reflujo de ácido).
La regurgitación también puede originarse por un estrechamiento (estenosis) u obstrucción del esófago. La obstrucción puede ser consecuencia de varias causas, como un cáncer de esófago; también puede ser producto de una incoordinación del control nervioso del esófago y de su esfínter en la entrada del estómago (esfínter esofágico inferior).
El ácido proveniente del estómago causa regurgitación de material con sabor agrio o amargo. Un esófago estrecho u obstruido provoca la regurgitación de un líquido sin sabor que contiene moco o alimentos sin digerir.
El médico busca una causa orgánica que justifique la regurgitación.
El reflujo de ácido se diagnostica mediante estudios de radiología, mediciones de la presión y de la acidez en el esófago, y con otras pruebas.
El diagnóstico de estrechamiento u obstrucción del esófago requiere radiografías o un examen con un endoscopio (un tubo de visión de fibra óptica).
El tratamiento de una estrechez o una obstrucción del esófago depende de la causa. Si no se encuentra una causa orgánica, pueden ser útiles algunos fármacos que estimulan la contracción normal.




