El magnate chileno Sebastián Piñera logrará este jueves concretar el único sueño que le faltaba por cumplir en su vida: ser presidente de su país tras una brillante trayectoria en el mundo empresarial.
Piñera, de 60 años y cuya fortuna supera los mil 200 millones de dólares -lo que lo lleva a ser comparado con el primer ministro italiano Silvio Berlusconi-, es un derechista moderado proveniente de una familia ligada al Partido Demócrata Cristiano (PDC).
El entrante presidente de Chile militaba, sin embargo, en el derechista Renovación Nacional (RN), partido al cual renunció tras ganar los comicios presidenciales el pasado 17 de enero para subrayar su promesa de que gobernará para todos los chilenos.
Piñera tiene entre sus peculiaridades el haber votado en contra de la permanencia en el poder del dictador Augusto Pinochet en el plebiscito de 1988, lo que pone de manifiesto su vocación centrista.
De manera paradójica, muchos de los integrantes de la derechista Coalición por el Cambio que lo postuló a la presidencia colaboraron con el hoy extinto dictador y son considerados sus herederos políticos.
Piñera, quien al derrotar a la centroizquierdista Concertación dejó atrás 52 años de derrotas de la derecha chilena en elecciones presidenciales, fue un destacado estudiante y cuenta con un doctorado en Economía por la Universidad de Harvard.
Quienes lo conocen afirman que está preparado como pocos para ser presidente de Chile pero que debe hacer un esfuerzo por controlar su excesiva confianza en sí mismo, basada en su alto coeficiente intelectual, y por escuchar más a sus asesores y aliados políticos.
Para evitar un conflicto de intereses, el magnate debió traspasar el manejo de algunas de sus empresas, como el canal televisivo Chilevisión, e inició un proceso para deshacerse de sus acciones en la aerolínea LAN, donde tenía su más cuantiosa inversión.
A pesar de las comparaciones con Berlusconi, Piñera es un empresario atípico porque su fortuna la hizo a pulso, desde su condición de ciudadano de clase media que estudió para avanzar en la vida, y su perfil político está muy lejos de la derecha dura.