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No matches found.Cáncer de piel
Hay que prevenirse contra los rayos del sol.
El cáncer de piel es un crecimiento desorganizado de células anormales en la piel que van cambiando hasta convertirse en células premalignas y luego malignas, es decir, cancerosas.
El cáncer de piel es una enfermedad cada vez más frecuente y, aunque puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, esta afección tiene una frecuencia aproximada de un 85 por ciento a nivel de la cabeza, cara y cuello y produce grandes desfiguraciones y efectos sumamente peligrosos.
La primera causa de aparición de cáncer de piel es la exposición a las radiaciones ultravioletas, la mayoría de las veces provenientes del sol aunque también puede aparecer después de tratamientos con radiaciones.
Hay distintas clases de cáncer de piel, por ejemplo el que se genera sobre una cicatriz por radiación o quemaduras, pero sin duda el tipo más serio es el Melanoma maligno que prácticamente es mortal. Este padecimiento es muy serio ya que produce metástasis, es decir, se “desparrama” a otras partes del cuerpo.
El inicio de un cáncer se puede observar en una lesión pre cancerosa que puede ser una peca oscura, de superficie áspera, que aparece de repente, con el tiempo empieza a crecer, forma pequeñas abultaciones, algunas llegan a ulcerarse o sangrar fácilmente.
Otros tipos de cáncer pueden desarrollarse a partir de lunares y marcas de nacimiento.
La lesión puede aparecer como un pequeño nódulo o protuberancia de color blanco o rosado, puede ser suave y brillante, grasoso o escavado en la superficie pero también aparece como una mancha roja, áspera, seca o escamosa o una masa firme y roja que puede formar costras.
El Melanoma maligno generalmente se produce por cambios en el tamaño, forma y coloración de un lunar preexistente o como una lesión que apareció en la piel normal.
El diagnóstico de cáncer de piel se realiza mediante la toma de una muestra de la lesión la cual se estudia con microscopio para evaluar las células y sus características.
El tratamiento del cáncer de la piel es variable, de acuerdo al tipo de cáncer, etapa de desarrollo en que se encuentre y la localización en el cuerpo.
Hay ciertas características que al darse juntas hacen más frecuente el cáncer de la piel. Por ejemplo, entre más blanca la piel mayor la tendencia a producir cáncer. Las personas de piel y ojos claros, y pelo rubio tienen un riesgo mucho mayor.
La zona donde habita la persona es factor importante para adquirir el cáncer de piel, aumentando considerablemente en áreas de tipo desértico, seco o caluroso.
También la actividad de la persona está relacionada con la aparición de cáncer de la piel siendo más frecuente entre aquellos que se exponen a los rayos del sol constantemente, por ejemplo, personas que trabajan en el campo.
Depende de cada persona reducir los riesgos cambiando sus hábitos. Se debe prevenir la exposición prolongada al sol, y si el trabajo es en campo abierto, la persona debe protegerse lo más que se pueda de los rayos solares, por medio de un sombrero o camisas de manga larga. Además, cuando se sale a vacacionar a la playa o al campo, hay que tener en cuenta que los rayos ultravioletas traspasan el agua, las nubes, y se reflejan en la arena, por lo tanto utilice protectores solares en aquellas áreas expuestas del cuerpo de por lo menos un factor solar de 15 a 25 si su piel es morena, y de 45 a 60 de protección solar si su piel es blanca.
El cáncer es más frecuente en el hombre que en la mujer porque este tiene una mayor exposición y utiliza con menor frecuencia productos de cuidado.
El cáncer de piel empieza a presentarse generalmente de los 18 años en adelante, pero después de los 40 aumentan los casos considerablemente.
A los 18 años el individuo ya ha tomado un 60% del Sol de toda su vida, pero los problemas se empiezan a manifestar hasta veinte años después, ya sea en forma de manchas o lesiones pre cancerosas.
El tratamiento es básicamente quirúrgico, pero lo mejor es tomar todas las precauciones disponibles para prevenirlo, especialmente aquellas personas que se exponen con frecuencia al sol o que tienen algún familiar cercano con historia de cáncer de la piel.
Recuerde examinar regularmente su piel y esté atento ante cualquier cambio en lunares o aparición de lesiones nuevas sobre la piel. Si esto ocurre, consulte a su doctor.




