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No matches found.El amor de un pastor
Los griegos tienen varias palabras para definir el amor. Describen el amor entre familia, el amor entre hombre y mujer, el amor de Dios y otros tipos de amores. En la Biblia estas palabras en el griego son sencillamente traducidos en español como “amor” al no tener un vocabulario equivalente. Todos conocemos el amor de madre, el amor que supuestamente supera a todos los amores que uno pueda experimentar. Y tenemos el amor de Dios hacia la humanidad.
El apóstol san Pablo nos define el amor cristiano de esta manera: “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace lo indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor, no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” (1 Corintios 23:4-7).
Por amor se han hecho y se hacen muchas cosas. En el nombre del amor se hacen muchos votos y promesas. El amor nos lleva a querer lo mejor para la persona amada. Deseamos obsequiarles lo más que podamos, aun quisiéramos dar lo que no tenemos. El padre busca la manera de dar todo lo que esté a su alcance a su familia. El enamorado busca de alguna forma probar su amor al ofrecer lo mejor.
Quisiera definir el amor de un pastor. Si acaso el amor nos motiva a ofrecer lo mejor, el pastor es motivado por el amor de Dios a que tu recibas lo mejor que una persona pueda recibir, la salvación y la vida eterna. Jesucristo se presenta como el buen pastor que ama a sus ovejas hasta poner su vida por ellas. Los pastores llamados y ungidos por Dios, tenemos el mismo sentir. Lógico que un pastor desea las mejores bendiciones que Dios pueda derramar sobre su pueblo. Como pastor yo deseo que la congregación pueda tener de lo mejor; el mejor trabajo, el mejor auto, la mejor educación y la mejor casa y procuramos hacer todo lo posible para cada persona pueda superarse día a día en su vida cotidiana. Personalmente hacemos todo lo que está a nuestro alcance para guiar al pueblo a una vida mejor, una vida más prospera, más amplia y más feliz.
Pero la meta mayor de un pastor es que la persona llegue al cielo. Todo lo demás toma un segundo lugar a la salvación. El pastor esta dispuesto a todo precio a guardar y cuidar por el alma de la persona. La preocupación primordial es que el pueblo se conserve en comunión con Dios, no importa el costo, hasta poner su propia vida para que las personas lleguen al cielo. Como pastor tengo que orar e interceder constantemente por el cuidado y protección de las almas. Orar por las almas que aun no han aceptado a Cristo. Pedir por aquellos que escogen lanzarse al pecado, al vicio o a la mala vida, para que se arrepientan y regresen a los caminos del Señor.
Esto lo hace un pastor, reciba salario o no, lo aprecien o lo desprecien, así lo critiquen o hablen mal de él o ella. Recuerdo las palabras de mis hijos diciéndome: “pero papi, esa persona o personas no te aprecian. Nos rechazan, no nos quieren.” Y no había manera de explicarles el llamado que Dios puso en mí, y me dolía verlos sufrir por el ministerio que Dios puso sobre nuestra vida.
El pastor está dispuesto aun a enfrontar las huestes malignas que vienen en contra del pueblo para que el pueblo quede libre de las ataduras de los mismos demonios. Se esmera para que las ovejas obtengan la victoria sobre toda acechanza del enemigo.
El costo de ser pastor es muy alto, es sufrido y causa muchas lágrimas, dolor, angustia y sufrimiento. Siempre está deseando que cada una de las ovejas bajo su responsabilidad logre toda victoria espiritual hasta llegar triunfante a la eternidad.
Si, entre todos los amores que desean lo mejor para ti, está el amor de tu pastor, que realmente desea lo que verdaderamente es lo superior que tú puedas tener, que es la vida eterna y está dispuesto a pagar el precio y el costo. Si soy tu pastor, te digo que te amo y que lucho para recibas y mantengas las bendiciones espirituales de nuestro Padre para ti.
Que las bendiciones siempre te acompañen hoy y para siempre.





