Bienvenido
Search: Site   Web
| Print Story | E-Mail Story | Font Size

Camacho y sus ideales

Ex miembro de la UFW no era partidario de la no violencia.

Noticiero Semanal

Desde un principio, el movimiento de lo que hoy es conocido como UFW, para lograr mejoras en las condiciones laborales de los campesinos comenzó mal, en la opinión de Epifanio Camacho, uno de los primeros organizadores del movimiento, junto a César Chávez.

Camacho, hombre de voz firme, que a sus 86 años se mantiene fuerte, tuvo siempre una idea distinta a la de Chávez de cómo debía realizarse un movimiento como el de los ‘60s.

Pero él estaba en la lista negra. Nadie le daba trabajo. Sabía que la única manera de lograr algo era organizándose y Chávez era la opción más viable

“Por algo había que empezar”, dijo.

Tras la huelga que habían realizado contra las compañías rosaleras, el grupo de Chávez, Huerta y Camacho comenzaba a tomar fuerza. 

Para ese entonces los filipinos ya habían salido en huelga en Coachella, California y ésta se extendió rápido, hasta llegar junto con la corrida de la uva a Delano. 

“Aquí los filipinos comenzaron y nosotros queríamos unirnos a ellos pero ellos no querían”, dijo Camacho, “Así de que acordamos hacer una huelga aparte. Hubo dos huelgas y la gente respondió, fue a la línea de guardia pero la consigna era la no violencia y la gente no tiene mucha conciencia de eso”, dijo.

Camacho no estaba de acuerdo con los métodos de Chávez: la no violencia y el uso de insignias religiosas como símbolos de la lucha. A diferencia de Chávez él creía —y sigue creyendo— que para ganar en un movimiento como ese se requería de la violencia. 

“Para resolver los casos de los trabajadores era necesaria la violencia pero organizada”, dijo Camacho, hoy a décadas de distancia, “La usamos aquí, pero era una violencia individual pero me di cuenta que así no sirve de nada”, agregó.

“Las revoluciones obreras no se ganan rezando, se ganan con rifles”.

A decir de Camacho, a diferencia de lo que muchos creen, en el movimiento campesino encabezado por Chávez si hubo violencia. “Pero cada quien por su lado, sin que lo supiera ni Dios”, recordó. 

Sin embargo, nada al extremo de llegar a los rifles, como en las revoluciones a las que hace mención, sino más bien con acciones aisladas de las cuales no entró en detalle.

Camacho era de armas tomar. Cuenta que una vez fue removido por Chávez de una línea de guardia por quejas de que era muy duro, pues no dejaba que ni los esquiroles ni los patrones entraran a sus propios ranchos.

“Tú eres muy violento Camacho”, le decía Chávez según narró. Lo llevó a ser su guardaespaldas, pero poco duró.

“No podía resistir ver a los grupos en las líneas de guardia y yo paseándome en el carro con Chávez”, recordó. Pronto se reintegró a los grupos de resistencia.

Camacho terminó muchas veces en la cárcel.

“La mayoría por cargos inventados”, relató. “Había días enteros en que un policía se quedaba aquí afuera de mi casa, sólo vigilándome para tratar de intimidarme”, dijo.

Pero incluso las horas encerrado le ayudaban a ser más fuerte.

“Estar dentro te sirve para reflexionar, madurar ciertas ideas y te fortaleces porque sabes que hay gente afuera haciendo algo para sacarte de la cárcel”.

Los años de lucha le dejaron mucho a Camacho.

“Si nunca has tenido una lucha de esas, sólo las has visto de lejos, no es lo mismo que participar. Con un día que participes aprendes más que en 10 libros”, dijo Camacho.

“La lucha tiene sus detalles, tienes ratos de gusto, de coraje, de alegría, de pesar, pero eso es la lucha.”

A Camacho no le gustaba que se emplearan las insignias religiosas en el movimiento.

“Cuando íbamos a la marcha a Sacramento la prensa decía que era una peregrinación religiosa”, recordó Camacho, y sigue pensando que miles de personas no se unieron a ella debido a creencias religiosas.

A él se le ofreció encabezar la marcha, pues sus dotes de orador era naturales. Pero puso una condición: que no hubiera insignias religiosas ni banderas a excepción de las que representaban al sindicato. No lo aceptaron.

Aunque hoy se declara como no creyente, asegura que en un tiempo lo fue, incluso durante el movimiento.

“Creía en Dios porque no encontraba otra alternativa, y me frustraba porque tenía un gran conflicto interno. Lo que hago está mal con Dios, pero si sigo los mandamientos mi familia se muere de hambre”, se decía. 

Pero independientemente de sus creencias, y reconociendo que de política sabía poco, Camacho tenía algo muy claro: la intromisión de la religión en los movimientos sociales no podía ser bueno. Así lo entendía y así se manejó siempre.

Tras muchos sacrificios, la batalla se ganó, se lograron contratos y demandas del sindicato. Pero una vez más, contratos para todos, menos para Camacho. Después de tanto esfuerzo él seguía sin trabajo. Tuvo que buscar empleo por otro lado. Seguía en la lista negra.

Hasta la fecha, Camacho piensa que esa era una estrategia entre los rancheros y el mismo Chávez.

“La compañía había tenido un arreglo con Chávez, darle trabajo a todos menos a mi, eso me lo platicó el mismo mayordomo”, dijo. Pero todo se quedó en rumor y sospechas.

“Así son los líderes. Sabían que si había sido brazo derecho de Chávez, también lo podía sacar”.

Volvió a Trabajar

Al ver que nadie le daba trabajo, él se propuso a conseguirlo. Recordó un incidente durante el movimiento.

“Uno de los patrones me dijo que si pisaba dentro de su propiedad me mataba”, recordó Camacho, “pero luego, cambiando el tono, ya muy amigable me dijo: ‘cuánto quieres para que dejen entrar a la gente a trabaja’, me ofreció dinero y un puesto de mayordomo”, recordó.

“Yo no acepté y le dije: si perdemos la huelga tu sabrás si me das trabajo o no, pero si ganamos me darás trabajo ‘ahuevo’”.

Ese evento le vino a la mente a Camacho y estaba dispuesto a aprovecharlo.

“Me acordé de eso, fui al sindicato y exigí una tarjeta (los trabajadores necesitaban la tarjeta del sindicato para contratarse) y le mandé decir al patrón que iba a llegar a trabajar el lunes. Él me mandó decir que allí estaba el trabajo pero hasta en dos semanas, y yo volví a decirles que iba a estar allí el lunes”, dijo.

“Luego el patrón personalmente llegó a mi casa y me dijo ‘hey Camacho, tu ganaste, vengo a decirte que allí está tu trabajo cuando quieras empezar’, y empecé a trabajar”.

El Miembro Incómodo

Pero Camacho ya no era bien visto en el sindicato. 

“A mi me sacaron o me obligaron a salirme”, dijo, “había represión en mi contra en el sindicato”.

Según Camacho, Chávez nunca reconoció posibles acciones en su contra, pero todo eso le servía para estar alerta. Comenzó a instruirse en la filosofía comunista y a distribuir un periódico entre miembros de la UFW. 

“Chávez pasó una regulación para que nadie pudiera leer el periódico ni hablar con Camacho”, dijo.

El aprendizaje de Camacho lo llevó a comprender mejor lo que significaba la lucha de clases. No podía haber reforma si el sindicato se mueve dentro de las mismas leyes que se tienen, pensaba.

Más tarde, relató Camacho, Chávez se declaró anti-comunista “y a mi me acusó de ser un comunista, pero lo hacía cuando yo no iba a las reuniones, entonces me pregunté, ‘qué estoy haciendo aquí’”.

“A Chávez lo quieren pintar como el que hace que salga el sol pero no es así”, dijo.

En 1975 Camacho se salió de la UFW.

El Aprendizaje Mayor

“Ahora se porqué se pierden las luchas y porqué se ganan”, dijo Camacho, seguro de lo que habla, sentado en ese banco en el centro de su sala, rodeado de cuadros con fotos de familiares y con un par de ejemplares del periódico “El desafío” en la mesa de a lado, donde en más de una ocasión, Camacho atacó a Chávez en algunos artículos. 

Camacho no tiene empacho en decir lo que piensa.

“Aprendes los papeles que juega cada quien: la iglesia, las cortes, los líderes, y si te quedas con eso te pudres”, dijo. 

“Una vez que los trabajadores se cansan de andar a gatas y de obedecer leyes anti-obreras se levantan y ya no es fácil detenerlos, y eso pasó”, dijo Camacho.

Pero, según él, el problema está desde la base.

“Estábamos revolcándonos en la misma porquería, para seguir la burguesía. El sindicato se mueve dentro de las leyes que se tienen”. 

“No se pueden hacer una lucha con miras a pelear por un contratito, o una huelguita”, dijo y agregó que se tiene que atacar de fondo el sistema, de lo contrario, las cosas vuelven a caer por su propio peso.

“Cuando los obreros hacen suya esa causa y están organizados no hay nada que los quiebre, sólo cuando se carece de una política revolucionaria”, dijo, “Puedes pasar la vida luchando para lograr cosas, pero luego, con la mano en la cintura, nos las vuelven a quitar”, agregó mientras se limpiaba los ojos con un pañuelo blanco que sacaba constantemente de su bolsillo derecho, en esa casa de McFarland donde actualmente vive solo, pues sus tres hijos están casados y su esposa murió en 1974.


Ver archivos de 'Noticias' »
 

Vote
¿Recomienda esta historia?
No
Resultados de votación en línea:



Dénos su opinión
Favor de seguir y cumplir estas reglas:
1. Sin vocabulario ofensivo. Favor de no ser hostil.
2. No expresar opiniones con contenido obsceno, vulgar, lascivia, sexual, amenazante, difamatorio, o ileagl.
3. No expresar opiniones que calumnien o insulten a una raza en especifico.
4. La leyenda "Remover Opinión" marcará opiniones ofensivas que serán removidas.

Código de Verificación:
Escribir Código de Verificación:
Su nombre:
Su opinión:
Al enviar esta forma, usted está de acuerdo con los términos de servicio de esta página




Jobs
Autos
Real Estate
Classifieds
Today's Ads
Search for Jobs - Monster.com
   
Weather
Yellow Pages
NWS Porterville - Fair
86.0°F
Fair and 86.0°F
Winds Southwest at 6.9 MPH (6 KT)
Last Update: 2010-07-31 13:22:07
ADVERTISEMENT 
ADVERTISEMENT 
Poll
Text Alert
accionado por
google
Search
        Buscar: Internet    Sitio